Más de lo mismo

El 6 de marzo comencé una nueva andadura en el Turno de Oficio después de abandonarlo hace tres años, junto con otros muchos compañeros, por motivos de sobra conocidos. Fue suficiente una guardia para comprobar que nada había cambiado y que incluso estábamos peor que antes. El novedoso sistema SIGA, que tan innumerables beneficios iba a proporcionarnos, no es más que una manera de controlar nuestro trabajo y, principalmente, obligarnos a realizar una tarea administrativa para la que no hemos sido realmente designados. No todas las reivindicaciones del Turno de Oficio se han de traducir en mejoras económicas pero, sin quitar un ápice de justicia a estas últimas, la Administración debe descargarnos de un trabajo que no nos corresponde. Debemos informar al justiciable de sus derechos y orientarle sobre los trámites a seguir, pero nunca a costa de convertirse en una “segunda guardia” que dificulte en muchas ocasiones la labor para la que hemos sido designados. En este aspecto hemos ido claramente a peor y se hace recaer toda la labor de recopilación de datos en el abogado de guardia, amén de establecer un control exagerado sobre la efectividad de nuestro trabajo, obligándonos a obtener del funcionario de turno el V.B. a través de un cuño.
Desde el Colegio no se nos informa sobre las gestiones que puedan estar realizándose para la mejora del Turno de Oficio y si a ello le sumamos el nefasto papel ejercitado por el Consejo General de la Abogacía, más preocupado de fastos, viajes y congresos que de luchar por los derechos de la profesión en general y de los letrados que formamos el Turno de Oficio en particular, el panorama no puede ser más desolador. Nos falta información, saber que se está haciendo desde nuestros Colegios o desde otras instancias, si hay algo nuevo que contar, qué medidas o iniciativas se están preparando a nivel autonómico o estatal, etc.
Pertenecemos a un colectivo “egoista”, donde cada uno mira para su propio ombligo y donde una vez se ha alzado el vuelo prescindiendo del Turno de Oficio poco o nada interesa de lo que pase con el resto de compañeros. ¿No es hora de exigir que nuestras reivindicaciones se oigan de nuevo?. Yo creo que sí, aprendiendo de los errores cometidos, pero nunca olvidando que somos un colectivo que podemos alcanzar logros a poco que nos organicemos.
Animo a todos en esta nueva etapa.

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