La foto de las Azores, o la degeneración de una ilusión (I)

El Patio de mi Colegio ya no pertenece a la CEAT. Nuestra Asociación, tras debatirlo en Asamblea, decidió apartarse de una Confederación que ya no se parece en nada a lo que con tanto esfuerzo e ilusión colaboramos a su alumbramiento como sus principales “padres” cuando allá por el mes de Junio del año 2.009 convocamos y celebramos en nuestra ciudad el que fue el I Congreso Nacional de Abogados del Turno de Oficio, primero que se celebraba en España y acaso en todo el mundo; pioneros que somos los de Gijón. Aquel Congreso nacido casi en la clandestinidad por obra y gracia del que siempre dice NO (…), alcanzó la pujanza que alcanzó no sólo aquí en Asturias sino en toda España quizás debido precisamente a esa cerril hostilidad, pues nunca hasta la fecha nadie se había molestado en analizar monográficamente los problemas y las miserias de la Abogacía de Oficio como hicimos ante toda España los que poco tiempo después constituímos formalmente lo que hoy es nuestra Asociación de Abogados de Oficio “El Patio de mi Colegio”.

El caso es que si algo caracterizaba a la CEAT nacida a las riberas del Cantábrico (y diría que hasta a las riberas del río Piles dada la ubicación del Hotel en donde celebramos aquel Congreso) era su carácter abiertamente radical, reivindicativo, directo y casi hasta ciertamente iconoclasta. Eso fue lo que integró el concepto de lo que se llamó “el Espíritu de Gijón”, el cual impregnó no sólo aquel Congreso, sino la filosofía fundacional de la Confederación a la cual “los padres fundadores” quisimos y supimos impregnar de ese rabioso estilo directo, ardiente y combativo.

Fruto de aquellas venturosas jornadas, amén del acuerdo congresual de fundar y constituír lo que luego se denominó CEAT, fue la elección de un puñado de compañeros de toda España que, debidamente delegados por los congresistas, formaran una Comisión Constituyente que redactara unos Estatutos y diera forma a la idea surgida –todo hay que decirlo- de las propias cabezas pensantes gijonesas, que fueron quienes luego la expusieron a los compañeros venidos hasta de 8 Comunidades Autónomas distintas cuando aquí nuestro DecaNO nos negaba el pan y la sal (cinco años después, como Julio Iglesias, la vida sigue igual…) y se seguía agarrando a humillantes y vejatorias expresiones como “supuestos Abogados”, “supuesto Congreso” o “supuestos colegiados” para referirse a nosotros… para seguir negando que la Tierra es redonda. Para su zozobra y la de los cipayos que le secundan, El Patio no es hoy, como no lo fue nunca, una realidad virtual, mi querido lector, sino una realidad física, tangible, muy presente en la vida colegial gijonesa desde que nuestras compañeras Las Cuatrillizas un buen día del año 2.008 dieron un paso al frente y nos pusieron las pilas a todos los que cogimos el testigo y fuimos detrás.

Pero no quiero desviarme.

El caso es que tras redactar y aprobar trabajosamente aquellos Estatutos confederados, y redactar un Programa Máximo de reivindicaciones profesionales que también, como casi todo, fue “cosecha Patio” casi en su totalidad, este humilde redactor de estas líneas resultó elegido primer Presidente de la Confederación. Bajo mi mandato nos afanamos en asentar el proyecto confederado en todo el territorio nacional, y así podemos decir que hasta Marzo de este año la CEAT tenía miembros inscritos de hasta 10 Comunidades Autónomas, incentivando como era nuestro objetivo el asociacionismo independiente y rebelde entre los compañeros de toda España; tendimos puentes con las instituciones corporativas de nuestra profesión en una actitud que fue constantemente dinamitada desde dentro y desde fuera porque a La Casta –que también la hay en la profesión, y muy casposa por cierto- no le interesa que el aire fresco entre por las ventanas, y porque muchos indigentes intelectuales que se ponen todos los días la toga como nosotros parecen jugar en el equipo rival y persisten en dispararse en el pie una y otra vez en lugar de defender lo que es nuestro, nuestro porvenir, nuestros derechos y nuestros intereses.

Así las cosas, de cara al III Congreso Nacional de Abogados del Turno de Oficio que celebramos el pasado mes de Marzo en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, este Presidente, que lo era de la CEAT, no tuvo más alternativa que fustigar a la Nomenklatura institucional de nuestra profesión por torpedear su celebración cuando Carlos Carnicer, actuando a traición, convocó un Pleno del Consejo General prescindible que bien podía haber convocado para cualquier otro fin de semana del año (que tiene 52 nada menos), máxime después de que, desde Navidades, a través de su Secretaria, se nos hubiese dado palabra de la aceptación por su parte de la invitación que le cursó la CEAT en el mes de Noviembre para que asistiese al evento en la doble calidad de Ponente y además en el de una de las autoridades que iba a abrir el mismo Congreso. Pues bien, cuando la deslealtad y la mala fe presiden la acción de una institución que vive a nuestra costa, que cobra un buen dinero a nuestra costa y que figura en el papel couché a nuestra costa, lo menos que tiene uno derecho a hacer cuando es injustamente menospreciado por el poderoso es ejercitar su sacrosanto derecho a la legítima defensa; todos somos Abogados y no voy a recordar aquí los fundamentos doctrinales últimos de tal derecho inalienable. Tras comprobar que, en efecto, después de confirmar su asistencia, el Sr. Carnicer nos traiciona a dos semanas del Congreso (¡dos semanas, señores!) y maliciosamente decide convocar una fruslería del Consejo General para el mismo día, a horas totalmente incompatibles lo uno con lo otro (cuando era totalmente factible compatibilizar ambos eventos a poca buena voluntad que hubiesen tenido), vemos cómo se van produciendo sin solución de continuidad, en cascada, las deserciones de otros Ponentes que iban a participar en nuestro Congreso Nacional: el Decano de Málaga (Presidente, a la sazón, de la Comisión de Turno de Oficio del CGAE, de la cual, por cierto, forma también parte un tal Sergio Herrero…), el Decano de Alcalá de Henares (anfitrión del Congreso y que tampoco podía asistir a nuestro acto si Carnicer convocaba un Pleno el mismo día a la misma hora), la Decana de Madrid y Vicepresidenta del CGAE…, además de bloquear la asistencia de otros Decanos que ya habían comprometido la misma como congresistas de a pie como eran los casos de los de Valladolid o Toledo, por ejemplo. Un Congreso que pretendía normalizar la relación entre los entes corporativos de nuestra profesión con los movimientos reivindicativos más rebeldes, y que se veía abocado al fracaso, sin margen de tiempo ya para hacer cambios aceptables de Programa, con media nómina de Ponentes que no iban a asistir, y todo gracias a la deslealtad y mala fe del Presidente del Consejo General, que convocó un Plenito del CGAE en una fecha que él ya tenía marcada en rojo desde Navidades, y a las malas artes por lo bajini –ésta es una apreciación subjetiva- de otra tercera persona…

Porque a nadie se le puede escapar el dato objetivo de que nuestro no amado DecaNO es, como dije antes, el nº 2 de la Comisión de Turno de Oficio que preside el Decano de Málaga, y que iba a ser Ponente, Francisco-Javier Lara. Es creíble y cabe dentro de la pura lógica que la mala prensa y las insidias que indudablemente el Sr. Herrero extiende por doquier del Patio y de quienes lo dirigimos hayan llegado de primera mano a su colega de Comisión, que éste hablase con Carnicer, y que de común acuerdo a tres bandas se escogiera la vía de la sutileza como la más adecuada para pinchar el III CAT´14 dejando a dicho evento huérfano de Ponentes a pocos días de su celebración. Era su siniestra jugada maestra; siniestra, y rastrera. Repito: no es una acusación formal, pero sí una sospecha fundada de varios patios y de incluso algunos compañeros de Confederación que hábilmente hilaron unos datos con otros y al final tenemos una historia que tal vez, sólo tal vez, podría ser la causa última de una maniobra tan rastrera como traicionera por parte del más alto responsable del CGAE. De hecho, y como prueba manifiesta de lo anterior, recuerdo cómo cuando el día que acudí personalmente, junto a otra compañera de la Junta Directiva del Patio, a cursar la invitación de asistencia al Congreso de Alcalá al DecaNO Sr. Herrero, éste nos confesó que efectivamente había “desaconsejado” a Lara y a Carnicer su asistencia a nuestro Congreso porque (sic), abrimos comillas, “vosotros –El Patio, la Confederación- no estáis ahí para luchar por los intereses de los Abogados, vosotros estáis buscando otros fines” (sic), cerramos comillas. La compañera de Directiva en cuestión seguro que recuerda perfectísimamente estas groseras palabras de quien ocupa la más alta cota de representación de nuestro Ilustre Colegio y podrá dar testimonio de la veracidad de mis afirmaciones…

Claro, lo uno lleva a lo otro: una vez constatamos la deslealtad con que nos obsequiaban desde arriba y la amenaza de arruinar el Congreso por deserción forzada de Ponentes clave, nuestra respuesta rápida, ágil y contundente no se hizo esperar. Pero es que no era para menos, mis queridos compañeros. En el mensaje de salutación al Congreso alcalaíno, éste que suscribe cargó sus diatribas como Presidente confederado contra unos responsables institucionales de la Abogacía que no nos merecemos y que nos habían tratado con displicencia aceptando primero (con más de tres meses de antelación) nuestra gentil invitación, para cancelarla por la vía de la deslealtad y la traición a pocos días del Congreso y con una disculpa tan peregrina como que el Presidente del CGAE había convocado para ese día un Pleno del Consejo…, que simplemente era para celebrar unas elecciones corporativas que bien podían haber sido convocadas para una semana antes, o para una semana después, porque eso no corría ninguna prisa y se podía correr en el calendario a discrección. El colmo del cinismo ocurre cuando, tras nuestro lógico malestar expresado en el blog del Congreso confederado, la Abogacía institucional monta en cólera y entonces nos dicen que “debido a esas acusaciones tan injustas”, ni Carnicer ni nadie del Consejo (ningún Decano) va a acudir a Alcalá de Henares ni como Ponente ni como público; vamos, que nos bloqueaban con un cordón sanitario. ¡Cinismo sublime!

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