La foto de las Azores, o la degeneración de una ilusión (y II)

Foto Azores

Lo que pasó después no merece la pena ni molestarse en relatarlo porque este post no pretende ser un artículo de denuncia social ni de lloriqueos vanos. Simplemente quedémonos con una idea: la maniobra orquestada desde las alturas de nuestra profesión (con la firme sospecha de que nuestro DecaNO no fue ajeno a su gestación) puso como chivo expiatorio la queja fundada de quien ésto suscribe como motivo último del boicot institucional al Congreso, cuando la tozuda cronología de los hechos dice que fueron ellos quienes boicotearon sin rubor aquel evento convocando, a mala fe, a traición, un Pleno del Consejo que perfectamente podía haber sido convocado en cualquier otro momento porque yo no tengo Secretaria que me organice mi agenda, pero el Sr. Carnicer sí la tiene (y se la pagamos todos) y el Sr. Carnicer, por sí mismo personalmente y por medio de su Secretaria, sabía que el 7 de Marzo tenía una cita ineludible con los Abogados de Oficio de España, y con total desprecio a esa Abogacía de Oficio de España, a todos nosotros, convocó un Pleno que sabía que no sólo iba a provocar su inasistencia personal, sino también la inasistencia de otros Decanos que estaban designados en los Programas como Ponentes y la de otros que iban a acudir como meros congresistas de a pie con toda su buena voluntad. Pero como donde manda patrón no manda marinero…

Después de aquellos procelosos días, un sector tan importante como timorato y maleable de la Confederación consideró que era más cómodo vivir servilmente a la sombra del poder que enfrentarse gallardamente a él; pensó que tal vez debiera cambiarse la filosofía de la Confederación haciéndola más maleable a los intereses bastardos de las alturas del poder corporativo y del poder político, en lugar de seguir a pie de obra al lado de los Abogados de Oficio, del pueblo llano; creyó, en definitiva, que era más adecuado hacer loas a Carnicer y los suyos –aunque nos hagan mil y un perrerías, como la que os cuento- en vez de cantarles las verdades del barquero y ponerles a remojo cuando se comportan con desprecio hacia nosotros y deslealtad hacia la profesión y los propios cargos cuyas poltronas calientan. Olvidaron con ello al clásico cuando dijo aquéllo de “España prefiere honra sin barcos, que barcos sin honra”, o también aquéllo de “preferimos morir de pie que vivir de rodillas”.

¿Qué debía hacer El Patio llegados a ese punto? Sencillo: convocar a nuestros fieles y decidir en consecuencia qué paso dar a partir de ese momento. Y como decíamos al principio de esta historia, al final optamos por salir de una Organización que había perdido su ardor guerrero para lanzarse en plancha al frenesí del pasteleo y del cambalache. Nosotros somos deudores del “Espíritu de Gijón”, y por eso mismo nos sentimos herederos y legatarios del mismo y no podemos ni queremos traicionar nuestras raíces. Nacimos contestatarios y moriremos contestatarios. Poco nos importa ser más o menos aplaudidos, y ni siquiera ser más o menos votados. Nos da exactamente igual. Jamás se dijo que Dios exista porque haya habido un referéndum que dijese que mayoritariamente Dios existe. Nos da igual que nos aplaudan o que nos tiren piedras. Lo importante es nuestra conciencia, la limpieza de miras de nuestros objetivos. Tenemos la razón, luchamos con honestidad y la Historia pondrá a cada uno en el lugar que le corresponde. Nuestra conciencia está y quiere seguir estando tranquila.

Y hete aquí que como dice un viejo aforismo legal que “el que alega, prueba”, nos llega la foto que ilustra este post y con ella constituímos la mejor prueba material de que El Patio ha hecho lo correcto y que, desafortunadamente, el capital humano e ideológico que supuso la ilusión del nacimiento de la CEAT, se ha convertido en otra de las muchas Asociaciones filoinstitucionales que adornan el panorama de la Abogacía: igual que los propios Colegios y el Consejo General, o las AJAs (verdaderos equipos filiales de las Juntas de Gobierno colegiales), o muchas Asociaciones de Abogados que al final le ríen las gracias a los sátrapas de turno.

En esa desgraciada foto vemos a la nueva cabeza ¿pensante? de la Confederación haciendo el juego a los dóciles y mansos de la tierra. Los aficionados a la tauromaquia llaman “cabestros” a los toros mansos, ¿verdad? Pues podría decirse, sin ánimo de zaherir a nadie y si se nos permite la metáfora inocente, que tal que así. Mansedumbre total y bajada de pantalones total. ¡Qué bajo han caído!

No de otra forma puede entenderse cómo en una “movida” que organizan para analizar las vías de lucha frente a la reforma pretendida por el Sr. Gallardón para la Justicia Gratuíta, en el reportaje del que extraemos la foto sólo se hable de:

  • La nueva LAJG dificulta el acceso a la Justicia Gratuíta de los ciudadanos con menos recursos económicos y ataca a la tutela judicial efectiva.
  • Crear “actividades formativas”, “mesas redondas” y “cuadrípticos informativos” (sic) como medios de lucha contra la nueva Ley… La verdad es que tengo que reconocer que ésto a mí me dejó a-no-da-da-do, que diría nuestra Sara Montiel…
  • Organizar “concentraciones en los aledaños del Ministerio de Justicia y del Congreso de los Diputados”. ¿Se habrá enterado esta panda de tontos e inútiles que las manifas delante de las Cortes están prohibidas???
  • Reunirse con la Defensora del Pueblo y estrechar el contacto con el CGAE. Si por lo menos hubiesen dicho “estrechar el cerco” al CGAE…
  • A la Presidenta de una AJA lo que más le preocupa y menos le gusta de la nueva Ley es que “perjudica al ciudadano”.
  • Otro colega habla de difundir anuncios en los medios de comunicación y recabar el apoyo de las redes sociales (sic).
  • Otro más habla de que están ahí para defender “el derecho a la Justicia Gratuíta”.
  • Y entre tantos y tantos entrevistados, el nuevo guía de la CEAT aparece ignorado supinamente por los medios; ni una mala palabra ni una acción buena. De ser punta de lanza de todas las apariciones mediáticas de las Asociaciones más críticas con el establishment, han pasado a convertir a la CEAT en una simple comparsa de las Agrupaciones de Abogados Jóvenes y otras Asociaciones que o bien están claramente politizadas y no son Asociaciones profesionales de Abogados, o simplemente son alicortas y están achatadas por los polos porque le hacen el juego al poder; o sea, que se acogotan en cuanto huelen a los que detentan el poder. ¡Así nos luce el pelo!

Ni una palabra de protesta contra la miseria que cobramos los Abogados de Oficio por la prestación de ese servicio público esencial en un Estado de Derecho. Ni una idea realmente subversiva o incómoda con el poder establecido (político e institucional) que haga temblar las estructuras de opresión que vivimos los Abogados de Oficio. Ni una palabra de convocar una huelga del Turno, llámese huelga, llámese cesación voluntaria del servicio (por aquéllo de si estamos o no dentro del art. 28 de la Constitución), o llámese como se quiera, pero todos nos entendemos. No. Ni una palabra. Que por cierto…, y lo trataremos en breve: en algún Colegio se ha adoptado del acuerdo de HUELGA en el Turno de Oficio (incluídas las Asistencias al Detenido), e incluso han sido apoyados los compañeros por aquel Decanato…; cuando se hace bien, se hace bien y nosotros no criticamos por criticar sino sólo cuando se hace mal; pero si se hace bien, como es el caso, también nos regocijamos en reconocerlo.

Pero en definitiva, y volviendo a la otra “foto de las Azores” que ilustra este post, sólo vemos ahí las palabras huecas e insulsas que estamos hartos de escuchar a nuestros Decanos, a nuestro Presidente del Consejo General…, en definitiva, lo mismo de siempre, las mismas chorradas de siempre, promoción de medidas que sólo son auténticos monumentos a la estupidez humana y la misma palabrería políticamente correcta de siempre, frente a la que no dudamos que el Megalómano ministerial deba estar temblando y no logre conciliar el sueño por las noches…, dicho sea irónicamente. ¿Y así piensan de verdad que se combate un Proyecto de Ley que nos amenaza con la semiesclavitud por los próximos veinte años por lo menos? ¿Sólo se les ocurren mesas redondas, cuadrípticos informativos (lo del cuadríptico repito que es de nota), o concentraciones ILEGALES frente al Congreso de los Diputados? ¿Y esa clá son Abogados del Turno de Oficio que dicen defender a los Abogados que prestamos el Turno de Oficio? Pues con semejantes Abogados defensores, chicos, vivan los Ministerios Fiscales.

No os extrañéis de que con el tufillo de cobardía y de arriado de nuestras banderas de guerra El Patio haya decidido seguir peleando por la Causa pero contando ya sólo con nuestras propias fuerzas y sin ninguna dependencia jerárquica ni orgánica de nadie.

Pero una vez denunciado lo que no nos gusta, y por eso nos apartamos de ello, tranquilizamos a nuestros lectores, sobre todo a los de nuestro Colegio, para decirles que El Patio sigue en pie; que El Patio de mi Colegio va a continuar, contra viento y marea, al pie del cañón defendiendo todo aquéllo en donde se esté jugando el porvenir de nosotros, los Abogados. El Patio no va a participar jamás en politiqueos bastardos, en pasteleos ramplones, en fotitas de las Azores para fardar delante de los amigos pero sin que ello redunde en nada útil para el colectivo. No. El Espíritu de Gijón no es eso en absoluto y es nuestra obligación respetarlo y hacerlo respetar.

Fieles a ese Espíritu de Gijón, El Patio de mi Colegio mantiene íntegra su independencia orgánica y operativa, inmaculada su honorabilidad institucional, y os asegura que seguirá con fidelidad exquisita los principios que informaron nuestro movimiento reivindicativo desde sus orígenes.

El banderín de enganche para integrarse en esta sugestiva aventura reivindicativa está abierto; intégrate en El Patio y cada día seremos un poco más fuertes, más respetados, más tenidos en cuenta por políticos y por Decanos. Cuanto más fuerte sea El Patio, más cerca tendremos conseguir que se respeten nuestros derechos y que se acojan nuestras reivindicaciones. Nosotros te proponemos un “contrato social” en donde fijamos el catálogo de carencias endémicas que sufre nuestro colectivo y, por ende, las líneas maestras que deben integrar nuestra filosofía de combate institucional para mejorar nuestras condiciones del ejercicio de nuestra profesión.

Nosotros cumplimos nuestra parte en el contrato. Ahora te toca a ti cumplir la tuya.

¡Te esperamos!

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